Tácticas de ligoteo en una manifestación

La España convulsa que nos ha tocado vivir es un increíble vivero para socializar, con constantes concentraciones en contra de esto o aquello, con manifestaciones por doquier, con gente saliendo a protestar a las calles. Y muchos me dirán ahora que forman parte de esa “mayoría silenciosa”, que eso de liarla a pie de acera no va con ellos. Y la que se están perdiendo.

Porque la clave para exprimir este tipo de experiencias no pasa por enarbolar banderas y cantar proclamas, sino por abrazar sin prejuicios la superficialidad de una evidencia: En una manifa hay un porrón de gente. Gente mayormente eufórica, joven, prieta, gente con ganas de hacer amistad bajo un sentimiento común. Gente con la que ligar. Facilito.

Por eso abrimos hoy una nueva sección de “Tácticas de ligoteo”, para que, si no queréis ocupar el Congreso, ocupéis por lo menos su corazón.

– El uso inteligente de pancartas como ayuda al cortejo. Lúcete. Demuestra tu ingenio. Tu lírica. “Político, ladrón, me has robado el corazón”. O un burdo “No hay pan para tanto chorizo”, con la petrina bajada y el embutido colgandero.

– Vete a por las porras, vete directo a ellas. Hazlo como acto de amor. Mírala a los ojos. “Yo por ti mato”. Y te lanzas, y cuando ella te recoja del suelo, magullado, dile que el impacto de las balas de goma no fue nada en comparación con las flechas de Cupido. Y mírala intenso.

-Si la chica pasa de ti después de recibir una paliza, no sufras. Tienes heridas de guerra urbana. Y eso es oro. Muestra orgulloso tus moratones. Compáralos. Rompe el hielo con “tengo uno en la canilla que me recuerda a tu perfil a contraluz”, o usa la burda estratagema de sacarte la camiseta. “Mira el color de éste, ese amarillo macilento me recuerda al ocaso. Por cierto, ¿vemos amanecer hoy juntos?”. Triunfada asegurada.

– Boicotea las manifestaciones pacíficas. Recoge esas florecillas que los jipis colocan en los fusiles y móntate un ramo hermoso, en condiciones. Eres un galán. Y baratito.

– Llévate una cámara y grábalo todo. De vez en cuando grita “Esto es una mierda, yo estuve en Chechenia”. Los tipos duros gustan.

– Cuando escuches que un policía camuflado le dice a otro “Que soy compañero, ¡coño!”, agarra fuerte por la cintura a la primera que pilles y suéltale un “Yo también puedo ser tu compañero”, deja un segundito el silencio en el aire, mira para abajo y cierra con un “coño”. Sutil.

– Disfrázate de policía montada del Canadá. Pasea tranquilo entre manifestantes y fuerzas del orden. Como un mediador, un vigilante, un ente superior. No sé. Es gracioso. Y si no lo pillan, si no se ríen, al menos parecerás alguien muy elevado, alguien importante. El éxito gusta.

– Escribe en el pañuelo que te tapa la cara, en letras bien grandes, “Bésame, tonto”.

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“En esta botella guardo mi corazón. Ardiendo de amor por ti”

2 comentarios to “Tácticas de ligoteo en una manifestación”

  1. unrespetoalascanas (@respetocanas) Says:

    Un artículo épico🙂

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