Mujeres de un instante II – Miradas que se cruzan por la calle

Las relaciones son bastante mierda, pero todo lo demás está guay. El amor mola bastante pero acaba cansando. Por eso a mí me gustan esas relaciones microscópicas que se establecen en ese lapso casi imperceptible que son las miradas que uno intercambia con paseantes atractivas. Nunca me he sentido tan libre, ni nunca he amado tanto, como en esos sueños fugaces (y más románticos que eróticofestivos) que se me vienen a la cabeza con algunas mujeres que me miran tímidas, como desde abajo, cuando nos cruzamos por la calle.

En esta categoría de mujeres asombrosas solo pueden entrar aquellas que nos hemos cruzado por la calle y en movimiento, el cruce debe ser limpio, debemos poder establecer con exactitud matemática el punto en el que nuestras miradas chocan y el instante en el que, debido a razones anatómicas que imposibilitan una rotación de 180º en nuestros cuellos, estas se separan siguiendo cada cual su camino.

El tiempo que transcurre entre el momento del encuentro (esta es la variable más flexible de las dos) y el instante de la separación es un juicio que termina siempre con la misma sentencia. De mutuo acuerdo, adiós. La cabeza de uno reflexiona, con las neurosinapsis echando humo, se imagina su vida junto a esa desconocida. Los besos, cómo se ríe, algún viaje, quizás hijos, puede que una película en la cama. Una relación perfecta y condensada, algo así como las capsulitas de amor que le deben de dar a los astronautas allí arriba.

Está muy bien. He conocido a un montón de mujeres maravillosas así. Y hemos pasado unos instantes eternos realmente agradables. Nunca supe cómo se llamaban ni a qué olían. Pero las quiero y nunca me he hartado de ellas. Sé que todos hacéis esto. Quizás algunos de mis amigos, esos que no se conocen entre ellos, hayan sido pareja durante un ratito, en mitad de la calle, amantes mudos en un par de baldosas.

No me digáis que no es de una brevedad perfecta. Amor sin fisuras. Sé que tengo razón porque nadie se da la vuelta, nadie gira en rendondo después de esa deliberación que trascurre entre el cruce y la despedida silenciosa. Nadie lo hace porque ya sabemos cómo acaba todo. Cruzarme contigo por la calle es mucho mejor, así que no digas nada.

11 comentarios to “Mujeres de un instante II – Miradas que se cruzan por la calle”

  1. tremebundis Says:

    Amantes mudos en un par de baldosas. Esto es bonito, muy bonito.

  2. pidal Says:

    yo hace tiempo que me giro al pasar. siempre lo estropeo todo. puede que viese demasiadas veces “conoces a joe black”

  3. Gala Says:

    Realmente delicioso,
    “…esas relaciones microscópicas que se establecen en ese lapso casi imperceptible que son las miradas que uno intercambia…”

  4. Dea Says:

    fantástico, Lojo.

  5. Daninho Says:

    O peor é que as miñas miradas son demasiado simbólicas. Non me atrevo a miralas cando pasan ao meu lado e cando as miro…cando as miro é demasiado tarde porque xa se están alexando de min.

    PD: Cásate comigo

  6. Gaia Says:

    Textos como este son los que hacen de mi la presidenta honorífica de tu club de fans…

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