Lo primero que pienso después de verla. Después de tanto tiempo.

“Hacía tiempo que no te veía”, y me lo dice como si no me hubiese dado cuenta. Ni yo ni nadie. Como si el tiempo no fuese consciente de que está ahí. Debería haberle contestado recordándole las razones que nos llevaron a una elipsis de 3 años en nuestra relación.Tendría que haberla mandado a la mierda. O escupirle en la cara. “Hacía tiempo que no te veía”. Ya. Y un escupitajo. Intenso. Con una imagen congelada de mi babilla directa a su iris. Y luego ésta escurriéndose por su cara de indignación, con la eterna pregunta en su rostro compungido. “¿Por qué?”, se pregunta, “¿Por qué?”. Encima.

Pero no. “Hacía tiempo que no te veía”. Y le respondo que “Mucho”. Así. Que no sé como no se me dio por bajarme los pantalones, agarrarle la mano, estirar bien el dedo corazón y, en posición fetal sostenida, meterme su falange, falangina y falangeta en lo que viene siendo el ano.

“Mucho”. Y sonrío. Os juro por Dios que sonrío con cara de soplapollas. De esto que si fuese un hombre rudo de los que idolatro, o mi padre, me hubiese dado un par de ostias. El feminismo está justificado en casos como el mío.

Y me devuelve la sonrisa. Pero no la culpo. Se llama educación.

Nos conocimos en una fiesta. Porque nada en nuestra relación fue original. Ni mágico si me apuras. Pero oye, pasamos tiempo juntos y eso marca. Además, creo firmemente en que compartir ciertas intimidades biológicas une mucho. Y no sé si el que pasea con su novia bajo la arbolada primavera de París, con música de Jacques Brel en una instantánea de Doisneau, pero jamás vio a su pareja meando, puede decir que está tan románticamente unido a ella como yo lo estuve.

Mi concepto de romanticismo es algo biológico. Una definición extrema y por ello quizás imprecisa, pero tremendamente reveladora, podría ser: “Te veo cagando. Y me gusta”. Eso es amor.

Y a esa mujer a la que ví cagando y amé y padecí está frente a mí. Me pregunto si nuestro vínculo biológico sigue ahí. ¿Estaba enamorado y por eso no me importaba verla cagar o estaba enamorado porque la veía cagar? Es complicado. Mucho. Le dije que “Mucho”.

4 comentarios to “Lo primero que pienso después de verla. Después de tanto tiempo.”

  1. mansillaquetepilla Says:

    “Todas las mujeres son iguales. Te meten la mano por la garganta para agarrar tu corazón. Te lo arrancan, te lo tiran al suelo y luego lo pisan con sus tacones. Escupen encima, lo meten en el horno y lo cocinan hasta quemarlo. Lo cortan en pedazos, lo ponen en una tostada y te lo sirven. Y esperan que digas: ‘Gracias, cariño, está delicioso'”

    Steve Martin, ‘Cliente muerto no paga’ (Veo desencanto sentimental y me vienes a la cabeza, pero te quiero porque eres mucho más que eso. Y mejor)

  2. Catherine Mejia Says:

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    me respondes a munekitacat19@hotmail.com
    besoss
    Catherine

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