Lo incómodo del frío (y de la lluvia)

Y así, sin venir a cuento, se pone a llover.  Y te acabas de dar cuenta de lo incómodo del frío. De como cala. A ti, que siempre te había gustado la lluvia, por aquello de los charcos, por aquello de los reflejos. Porque podías esconder la cabeza gacha en el cuello de tu abrigo.

Y ahora queremos sol. Calienta y esas cosas. Y le da otra luz a las mañanas. Se pone a llover, así, sin venir a cuento, y te coge sin paraguas, sin un calzado en condiciones. Te empapas y las gotas bajan en carrera por tu frente. Juegas a nombrarlas y en los cristales de los coches, cuando confluyen, cuando van veloces, se pierden al otro lado de la ventanilla. Te recuerdan a los espermatozoides que dejaste atrás. Te pones triste. Y es culpa de la lluvia. Y es culpa de ella. Te acabas de dar cuenta de lo incómodo del frío justo cuando el sol te comienza a calentar.

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Una respuesta to “Lo incómodo del frío (y de la lluvia)”

  1. tremebundis Says:

    Me gusta esta entrada.
    Siempre quiero sol.

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