En qué estabas pensando y cómo has llegado hasta aquí

Estoy preocupado porque no sé muy bien a qué tipo de mentes enfermas estoy alimentando. Al menos en dos ocasiones alguien se ha dejado caer por aquí al poner en un buscador esto : “pelicula en que desvirgo a mi prima de 1”. Es duro, lo sé. No me gusta que una parte de mi público esté integrada por un mal primo que hace cochinadas con su prima y encima lo graba, sin pedir permiso a la Santa Sede y cayendo en un hereje incesto. Y estoy omitiendo la parte de “de 1” porque os juro que se me revuelve tanto el estómago que prefiero no seguir por esas lides.

Dejando a un lado a ese primo perturbadete y estúpido (estúpido porque lo graba pero luego no conserva una copia y tiene que recurrir al guguel) me gustaría centrar mi atención en el hecho en sí. Dónde está la relación entre este blog (que como habréis podido notar cada vez va a menos, dando coletazos de agonía, sucumbiendo ante la desidia y la falta de tiempo) y semejante frasecita, que repito por gozar de una sintaxis, y una sonoridad, apabullante: “pelicula en que desvirgo a mi prima de 1”. Pues el vínculo relacional (toma intertextualidad) se me escapa. Lo cierto artemaníacos,  es que si vamos al buscador que bosteza y escribimos la frase no nos vamos a encontrar con nada inesperado. La sutileza poética de títulos como “Mi primo me desvirgó”, “Lo hice con mi prima y me encanto…pk estaba VIRGEN” o, la extraña y perturbadora, “Mi patron me desvirgo mi culito”, nos remiten a pasajes que circundan ese universo sucio y pornográfico con el que deseamos toparnos al escribir semejante frase en la barrita del Google. Hasta aquí todo normal, líbrame Dios de mis pecados.

Pero vayamos ahora a imágenes. Todos tenemos una edad y podemos aventurar las cochinadas, deformaciones, monstruosidades y demás galería del primus horribilus que nos van a azotar los ojos (hay un doble juego aquí) al darle a buscar. Pero no. No. No joder, no. En vez de ver a la prima o al patrón desvirga culitos, lo que vemos es mi poster de “After Hours”, ahí, hermoso, abriendo la veda, la fotito de la orquídea o el cartel de la RKO. Todos ellos acompañando sendas disertaciones estúpidas que, pese a su estupidez, en ningún momento mencionan nada, espera que no se me oye bien, nada, señores de Google de nombre  Larry y Sergey (en otra vida era un mayordomo muy malo), nada nadita. Que vuestro buscador funciona mal. Mal muchachos, mal.

Claramente y a todas todas "pelicula en que desvirgo a mi prima de 1"

Y no lo entiendo, de verdad que no. ¿Acaso mi apellido os remite a partes del cuerpo que pudieron verse involucradas en el episodio de la prima? ¿Acaso mi enfermo subconsciente va dejando una serie de pistas que canalizan los pensamientos de fetichistas y malos primos hacia mi blog? Me siento impotente y perdí la fe. El libre albedrío es un placebo, porque el único Dios es Google. Y es él quien marcó la ruta, el sendero caprichoso que confunde y dirige a los cibernautas. Y tú quieres que aquel que busca “como ser una persona de éxito” en Google se vea redirigido a tu página. Pero no capullo, eso no sucede. A tu vertedero de letras irán aquellos perdidos, aquellos que busquen fotografías del pelo de Ray Loriga, aquellos que quieren que el onanismo se quede en familia.

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