Escena exterior noche en tu cabeza de perturbado

Me cago en su puta madre y le golpeo la nuez hasta que cruje. Son palabras que suenan bien y se dirigen directas a su garganta. La percusión es seca. La violencia nos deja indiferentes ante el tiempo libre y cada vez leemos menos. Realmente solo me importo yo y soy puro egoísmo. Mi egoísmo es tal que mis acciones desinteresadas hacia otras personas están movidas por un sentimiento que me impulsa a acometer actos desinteresados para sentirme así humano y entrar en el juego. Soy tan egoísta que el amor que siento por los demás, cálido y sincero, brota del miedo a morir solo y a convertirme en un monstruo de mis actos.

Pienso en todo esto mientras golpeo su garganta con mis puños. Mi interés por él es limitado. No lo conozco y pienso en toda la gente que no conozco. Menos de un segundo y me asusto mucho. Y golpeo aún más fuerte, con miedo. Lo que hizo fue perturbarme en mi camino. No soy violento, no existe nada gratuito en todo esto. Sólo digo que no me impresiona, y la razón es la vacuna de los medios. Las dosis de muerte y dolor que te hacen inmune a todo. Hasta tal punto que un día te encuentras, y no te sorprendes, arrancándole las amigdalas a ostias a un pobre crio gilipollas y maleducado.

Cuando acabo el muchacho agoniza. Sin fuerzas para pedirme perdón. No tengo nada que decir, ni quiero. Tan sólo me sacudo el polvo y pienso. Acabamos de vivir un momento íntimo y no sé su nombre. Pienso en cómo podría llamarse. Tiene cara de Enrique. Pienso en lo estúpido que resulta ahí tirado, sonriendo y llorando. Pienso en lo triste que es tener que hacerle esto a un ser humano y en lo desagradable de la sangre a borbotones y el rostro hinchado.

Me santiguo y me alejo. Porque hace frío y estoy cansado. Me cuesta seguirle la mirada pero creo que me clava los ojos. Parece haberlo entendido todo y eso me alegra. Apuro el paso pero él gime. Y aunque soy un egoísta tengo que pararme, porque me dice algo. Pronuncia mi nombre y luego el suyo. Y en ese momento me doy cuenta de la humillante y sucia verdad. Quizás en otro mundo hubiese sido mi hermano, mi hijo o mi padre. Y me arrepiento de todos los golpes que le lancé a la garganta y que casi le dejan sin habla.

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2 comentarios to “Escena exterior noche en tu cabeza de perturbado”

  1. Martin Says:

    maricas!

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