Reflexión sobre un viejo y su gato y su mendrugo

Había un señor que estaba tremendamente solo, porque era invierno y ya sabes que con el frío uno siempre echa en falta la compañía. Y estaba el señor, que era viejo. Y al ser viejo estaba solo.

Y aún echaba más en falta la compañía comiendo un mendrugo. Es complicado comer un mendrugo si eres viejo, en parte porque hace frío y te tirita todo muy fuerte. Y estás solo en invierno. Comer un mendrugo es más complicado si estás solo y eres viejo.

Tenía el viejo un gato. Porque era viejo y luego señor. Y el gato le hacía compañía. Pero la compañía de un gato es estar solo, porque te recuerda aún más lo que es echar en falta a alguien. Imagínate si encima comes un mendrugo de pan, y es invierno. Y eres viejo.

Antes muero solo que en compañía de un gato, y un viejo mendrugo, echándote en falta en invierno.

5 comentarios to “Reflexión sobre un viejo y su gato y su mendrugo”

  1. Gaia Says:

    Seguro que la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología te da un premio (o se caga en ti, que es más posible). Mírate la gatofobia…

  2. mansillaquetepilla Says:

    Que seas una persona incapaz de sentir empatía con los animales (y sobre todo con los gatos), vale. Pero afirmar que “la compañía de un gato es estar solo” es una soberana mentira. Antes muero con la compañía de un gato que con la de ciertas personas.

  3. Gaia Says:

    Los perros huelen mal. Los gatos no.

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