Séptimo y octavo, por ese orden

El cine es un hijo de su tiempo. Un señor que sabía más que tú y que yo (que yo seguro, porque ni siquiera me acuerdo de su nombre) dijo que el cine fue fruto de una nueva concepción del mundo, de una sociedad cada vez más mecanizada, de un planeta que veía acortadas las distancias y donde todo era más rápido. En definitiva, de Tiempos Modernos.

Según él la panorámica y el travelling, la concepción del movimiento en la cámara, estaba ligada a la aparición del ferrocarril. El tren es por tanto el medio más cinematográfico, no sólo por la enorme presencia que ha tenido y tiene en el séptimo arte (recuerdo ahora un ciclo que había organizado La Fundación Caixa Galicia sobre “Cine y Trenes”) sino también porque el mundo al que nosotros, espectadores y pasajeros, podemos acceder a través de un viaje en tren nos remite directamente a ese encuadre cinematográfico, al marco que permanece inmutable y sobre el cual se van sucediendo las imágenes. El ferrocarril nos educó para lo que venía luego.

Y si esa es la razón por la cual me gusta viajar en tren supongo que también es la razón por cual que me gustan los cómics, tebeos, novelas gráficas, banda diseñada, llámaloscomoquieras. El Señor Alan Moore me arrancaría los ojos si malinterpretara lo que estoy dejando entrever. Me gustan los cómics por esa concepción del espacio, del encuadre escénico, por esa sucesión de imágenes relacionadas que cuentan una histora. Sé que, desde Will Eisner es Dios, es un medio totalmente distinto al cine, con sus particularidades y con su propia cadencia, herramientas expresivas propias y demás. Pero aún así existe entre él y el cine una relación que se fundamenta en el tratamiento minucioso de la imagen y en la necesidad de contar una historia. Cada cual con lo suyo esto permanece.

De Joe Sacco no hablo pero es un tío que últimamente me gusta mucho así que...¡Leed algo suyo!

Son evidentes las similitudes que han llevado a fructíferos matrimonios donde todas las partes salieron ganando. También queda clara la particular narración que puede establecer un cómic cuando a alguien se le da por llevar a la pantalla algo como Watchmen. El resultado viene siendo una plasmación más o menos exacta, más o menos actualizada, del dibujo. El dibujo que aquí, al contrario que con la literatura, siempre condicionará de un modo u otro, a la imagen cinematogáfica. Este nexo de unión es claro y asaltable, lo que no lo es, es la incapacidad que tiene el cine para poder nutriste de mecanismos narrativos propios de los cómics. Ahí van jodidos y paren mierdas (apartado visual a un lado) como la película de Zack Sneyder.

Toda esta disertación, que no aporta nada nuevo, viene a que el otro día me acordé de mi desdichada relación con la nación argentina, lo que me llevó a acordarme de Mort Cinder, lo que me llevó a acordarme de aquella página que habíamos hecho Alejandro y yo hace años y cuyo protagonista, Lucas Tadeo, guardaba un enorme parecido con el creado por Oesterheld. También pensé en que es impresionante que aún siga en funcionamiento (Fotolog de Lucas Tadeo). Hombres misteriosos y eternos que habían sido testigos y quizás partícipes en los grandes acontecimientos de la historia. Hombres que viven de recuerdos.

Mort Cinder estuvo en las Termópilas antes que Frank Miller. Y se nota.

Y luego me puse a pensar en la obra más conocida de Oesterheld, en El Eternauta. En cuantísimo la había disfrutado. Una de las mejores obras de aventuras que he leído nunca. Y recuerdo que siempre me hubiese gustado pasearme por esos mismos lugares bonairenses, asolados por la nevada mortal. Me toca un poco los cojones que ciertos acontecimientos hayan mermado mis ganas y enturbiado mi visión. Pero todo se pasa.

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Lo que no se me pasa es el cabreo que tengo con ciertas productoras estadounidenses (que sé yo bien que leen mi blog) por no haberse interesado en la compra de derechos del cómic de Don Héctor Germán Oesterheld. Recalco: Me molesta que no se hayan fijado en una obra que de entrada le iría tan bien a su concepción palomitera. Es un gran aventura repleta de acción, con unos tiempos muy bien medidos, trepidante de narices. Me mosquea que no se hayan lanzado como hienas. Lo que no me mosquea, incluso me agrada, es que no hayan hecho la película llenándola de efectos especiales y dejando a un lado ese intimismo ante el fin del mundo que tanto me gusta. Aunque hubiese estado bien ver a Hugh Jackman combatiendo contra los Gurbos, los Manos y los Ellos.

Por cierto, por si a alguien le interesa el tema: El Eternauta, la película

Otro día hablamos de superhéroes. Cada cosa a su tiempo y cada mochuelo con el mazo dando.

5 comentarios to “Séptimo y octavo, por ese orden”

  1. hombremono Says:

    Ajum. Interesante

  2. mansillaquetepilla Says:

    Aplaudo tu entrada, los cómics son una alternartiva de ocio y cultura en muchas ocasiones superior a la literatura y al cine…Eso sí, soy más de Mortadelo que de Marvel.

    Viva Robert Crumb, Milo Manara y Ralf König, entre otros!

  3. Gaia Says:

    Me gusta el blog de Alex porque pone fotos de comida. El tuyo no lo entiendo. (y no es rencor por lo de la Tina).

  4. Sargento Highway Says:

    Te animo a leer “The sandman” es la mejor obra que ha pasado por mis manos sin ninguna duda.

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