“El efecto Lojo”

Me encanta la bonita sonoridad del término “putativo”. Según la Real Academia estamos ante un adjetivo que viene a designar aquello “Reputado o tenido por padre, hermano, etc., no siéndolo“. Bien. Yo no tenía muy claro el significado del término. Me explico. Podría introducirlo en una conversación, sin duda, llegando a producir en mi interlocutor el efecto Lojo, pero eso significa bien poco a nivel cognitivo.

Ahora os preguntaréis qué es el efecto Lojo (preguntaoslo, vamos. En alto. Así, en la soledad de vuestra habitación, suena ridículo). Pues el efecto Lojo queridos hermanos (putativos) es aquel causado por la introducción de vocablos rebuscados que causen una cierta desorientación sobre la persona que esté conversando conmigo. Evidentemente, este efecto no se produce con todo el mundo. Con alguien con un vocabulario rico y cultivado yo soy un verborreico gilipollas. Pero con alguien fruto de la Logse, mi retahila de términos esdrújulos y rebuscados produce una cortina de humo que consigue engañar y me presenta en mitad de la conversación como un docto experto en la materia que se esté tratando. El efecto Lojo se basa en dos principios generales.

Por un lado la seguridad y rotundidad con la que uno debe presentar e introducir las palabras variadas y complejas que se le ocurran (en nivel avanzado puedes llegar a inventarte términos y lograr que suenen convincentes y el vulgo te aclame). Por otro lado, es conveniente que la palabra que utilices mantenga algún vínculo relacional con el tema que estás tratando. Un ejemplo: “vínculo relacional”, ahí “relacional” busca crear un efecto Lojo, es un adjetivo innecesario y que acompañando a “vínculo” suena de los más redundante debido a que un vínculo ya denota la existencia de algún tipo de relación. Sin embargo, que entre “vínculo” y “relacional” exista un vínculo relacional, logra que estos términos casen bien y cuelen como apropiados. Esto crea un pedante modo de expresión que distrae la atención y consigue darle a mi teoría gilipollas, sobre el efecto Lojo, un barniz mucho más profundo y teórico, cuando realmente ha surgido sobre la marcha. El efecto Lojo ataca de nuevo.

Así de alocado acaba mi público cuando digo "vínculo relacional"

4 comentarios to ““El efecto Lojo””

  1. lorenzoquetetrenzo Says:

    Yo añadiria un tercer principio: la velocidad con la que hablas. No se el resto, pero de 100 palabras, igual capto e interiorizo unas 50.

    Pero es la clave de tu encanto.

  2. Requerido Says:

    Esto se rodó en Lugo no?

  3. mansillaquetepilla Says:

    Más que nada, tu falta de dicción debido a las velocidades vertiginosas de tus parlamentos es la que crea esa cortina de humo que tanto asfixia a ciertos receptores, provocando la conocida “reacción Galiña”.

  4. Sobre chorradas temporales y mirarse al espejo « Says:

    […] nos pone delante, y toda mi teorización precipitada sea una chorrada sin fundamento fruto del “Efecto Lojo” y de mi gusto por reducirlo todo al posmodernismo. Por si os queréis construir un DeLorean blanco […]

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