CORTE Y CONFECCIÓN O INFORME SEMANAL

Hablemos de lo inesperado. Lo inesperado es lo que no te esperas. Qué listo soy. Yo, por ejemplo, no me esperaba muchas de las cosas que me sucedieron la semana pasada y, precisamente por eso, por su carácter no premeditado, sorpresivo, las disfruté  cantidubidubidá.

Fue una semana ociosa sin pretenderlo. El miércoles tenía un estupendo plan en mente, ir a Cineuropa a ver Synecdoche, New York, el estreno en la dirección de Charlie Kaufman. Apetecía mucho meterse otra vez en su cabecita. Y sin embargo, cosa inesperada, mi maravillosa jefa de la Radio Galega casi me obliga a dejar de lado mi compromiso cinéfilo (con las entradas ya pagadas) para disfrutar de otro muy distinto. Lady Dottie and The Diamonds están en la city, concierto en la sala Nasa, se celebra el aniversario de La Reixa como promotora musical. La Radio Galega te puede colar a ti y a tu acompañante (por aquello de ser un caballero y no dejar a la chica tirada), no dejes pasar esta oportunidad, etc. Así que, adiós Carlitos.

Y te plantas allí, fardando de unas invitaciones que te ahorran 18 eurazos de concierto (ahora multiplica por dos). Eres un tipo molón. Pero es mucho más molón cuando mi estómago asustado, que ya contaba con quedarse sin cena hasta la medianoche, se encuentra con unas hermosísimas mesas muy bien puestas y cargaditas de empanada de pulpo y tortilla. Lo de la cena gratis ya es demasiado. Gracias jefa de la Radio Galega.

La del miércoles ha sido una inesperada y bonita noche. El concierto muy satisfactorio pese a la masificación. Lady Dottie tiene voz de negra poderosa e hiperventilada y la banda de jóvenes y atractivos virtuosos de Nashville no defrauda en absoluto. Detalle: El riff de uno de los singles de Lady Dottie te recuerda a algo. Al día siguiente, comentándolo, Alejandro Lorenzo (el sol de mi vida) da en el clavo. Maravillosas coincidencias.

Comparen el riff machacón del primer video (Have Love Will Travel, de Lady Dottie and The Diamonds) con el solo del segundo (Gigante minuto 2:02, de Deluxe).

El jueves reportajeo el Museo do Pobo Galego. Esto me lo esperaba desde el sábado, que para eso me lo dijeron. Lo que no esperaba es que el guía ya fuese un conocido de mis noches de pinchadiscos en el Trapitos y Joyas (algún día hablaré de esa oscura etapa de mi vida) ni que acabase subido a un autobús de un IES de Gondomar que, atestado de jovencísima chavalada, arranca conmigo dentro entre risas de adolescentes hiperhormonadas. Josdeputa. Luego, visita privada al panteón de Galegos Ilustres. Me encuentro en mitad de la iglesia gótica mendicante más relevante de Galicia. Está vacía (sin bancos ni ná) e impresiona mucho.

El jueves otra sorpresa. No te acordabas de que alguien había tenido a bien reservarte una invitación para la gala de entrega de premios Cineuropa. El año pasado tocó Jaime Rosales. A mi me gustó, consciente de lo que iba a ver, quienes me acompañaron se plantearon formar un comando armado para matar al director de Tiro en la cabeza de un ídem.

Pero en esta ocasión viene Fernando Trueba a presentar El baile de la Victoria. Aunque lo que conoces de él te gustó, aunque la peli en cuestión esté preseleccionada por la Academia para los Oscar y aunque Trueba sea un tipo muy majete con un ojo en Telecinco, yo ya voy un poco mosca por las críticas que he estado leyendo acerca de este último trabajo. Y efectivamente. Infumable. Empalagosa. Sensiblera. Sin sentido. Mal estructurada. Con la peor dirección de actores que padecí en mucho tiempo. Y la noche aún así estuvo bien, porque Trueba brindó un discurso muy simpático y, sobre todo, porque me marqué mi segunda cena gratis con unos pinchos increíbles a base de embutidos, (los ya clásicos) empanada y tortilla, unos chupitos de puré que no probé (y Dios me libre porque parecía zumo de frutas, pero luego estaba caliente y con bivalvos flotando dentro), cosas raras y de diseño que estaban ricas y, sobre todo, una bolla gallega agujereada y con choricillos dentro. Jódete mundo.

El resto de la noche estuvo muy bien aunque mi querida Alicia, algo trastocada, quiso amargarme el final de la velada. Esa chica es capaz de lo más sublime y de las mayores bajezas. Por eso la quiero tanto…y le doy mi corazón (Jesusito de mi vida que eres niño como yo, etc.)

El viernes, última sorpresa. Sara quiere hacer ocio conjunto y se saca de la manga un plan sublime que consiste en ir a ver a un tal Black Joe Lewis que viene acompañado por los Honeybears. Casi dos horas de concierto con un negro del Mississippi que hace un rock and roll maravilloso. En la banda de amish que le acompaña todos tienen cara de buena gente. Me gustó mucho todo, pero no voy a andar relatándolo que esto no es la crónica de un concierto. Pongo un video y así lo paladeáis mejor by yourself.

Ay, tres planes inesperados. Qué no te los esperas, vamos. Y por eso, si cabe, aún más maravillosos. Gracias a todos los implicados. Como la banda de amish, también tenéis cara de buena gente.

Y a ti ya sé que te debo una entrada. No desesperes.

Una respuesta to “CORTE Y CONFECCIÓN O INFORME SEMANAL”

  1. lorenzoquetetrenzo Says:

    Una gran semana, por lo que veo.

    Aunque se te olvido contar como nos dejasteis tirados a mi y a Vilar el jueves noche. No te guardo rencor, me seria imposible.

    P.D. El prox concierto al de zenttric, por favor.

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