Lo bueno de que te dejen o “Cómo mostrarse positivo ante las adversidades del amor”

Que te dejen jode, pero tiene sus cositas buenas. Una vez pasado el período de autohumillación, incredulidad, culpabilidad, agotamiento, efervescencia y posterior asimilación y nueva concepción de una rutina solitaria, empiezas a ver los aspectos positivos.

Cosas que molan mucho cuando te dejan:

  1. Das penita. Dar pena normalmente no es lo mejor que te puede pasar si pretendes ser una persona íntegra y de bien. Pero cuando te han dejado, dar pena está bien siempre y cuando no se materialice mediante gritos del tipo “¡Das pena, gilí!”. Me explico. Si dar pena va a suponer una mayor atención, más abrazos, más miradas cómplices de chicas que te ven como a un incomprendido y dolido cachorrito…dar pena mola.
  2. Tienes un tremendo afán de superación. Quieres ser mejor que el fracasado tú de antes al que dejaron. Quieres ser mejor que ella, que sus novios posteriores, pasados, actuales, que su panadero y su dietista. Quieres ser mejor que sus amigas, su abuela e Iñaki Gabilondo (¡qué no se me pregunte por Iñaki!). Tú sólo quieres ser mejor. Por joder.
  3. Este afán de superación en mi caso se convirtió en una vida más sana. Convertí verduras y hongos (véase setas y champiñones) en la guarnición casi exclusiva de mi dieta. Amplié mis horizontes gustativos, me introduje más de lleno en el mundo culinario y eché mano de te falta Tefal. Por otro lado mi anterior vida sedentaria pasó a ser una vida más activa a base de footing y ejercicios varios. Da gusto ver el tipín que tengo.
  4. Mejora notable en la economía de tu bolsillo. Tener novia es insultantemente caro. Aunque tu novia no sea una sanguijuela succionadora la cosa sale cara. Pero ahora no tienes que ser un caballero detallista, así que disfruta y gasta lo que tienes en comprar comics.
  5. Mayor espacio. Por fin tienes tu espacio propio. Disfrútalo. Mira tu armario, sólo hay cosas tuyas, no hay nada suyo molestando en mitad de la habitación. Ya no huele a incienso o velitas aromáticas. ¡Estírate en tu cama de 90 centímetros porque esos maravillosos 90 centímetros son tuyos!
  6. Mayor tiempo libre. Esto supone más tiempo de ocio que no tienes que pasar escuchando, abrazando, durmiendo siestas y haciendo, en definitiva, otras cosas aburridas (excepto la siesta, que mola mucho).
  7. ¡Puedes ver la película que te apetezca a ti! Es tan sólo decirlo y me emociono. Largas horas, vanas e inútiles, discutiendo acerca del alquiler, descarga o visionado de esta o aquella película. Eso se acabó hombre afortunado.
  8. El onanismo ya no está tan mal visto. Pues eso. Disfrútalo.

Son todas las que están pero no están todas las que son. Se admiten sugerencias.

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