Continuando con la serie que trata de instruiros sobre el noble arte de la conquista adaptada a escenarios concretos, reciclo mi última sección en el programa A Tarde de la Radio Galega para ayudaros a encontrar el amor a miles de metros de altitud. Ahí van unos consejos sobre la seducción en las nubes, con la inestimable ayuda de Hache y Daniel Villaverde. Come fly with me.
- Mira por la ventana, pierde la vista en el vasto espacio que sobrevoláis y, tras unos instantes, dile a quien tengas al lado mientras señalas hacia el exterior: “¿Ves todo eso?, Es mío y me gustaría que fuese nuestro”. Por si después de eso todavía no lo ha pillado, prueba a invitarle a algo de lo que venden en el avión. Así le quedará claro que, indudablemente, eres rico.
- Vete al baño e ingéniatelas para provocar un pequeño incendio. Sal gritando despavorido(preferiblemente algo del tipo: “Un moro”) mientras esperas a que se activen las mascarillas de oxígeno y luego echa mano de tu encanto y desesperación para conseguir sexo con alguna de las pasajeras. La clave está en saber escoger, ya que no tendrás mucho tiempo hasta que las cosas se estabilicen de nuevo y el pasaje descubra que no va a morir en los próximos minutos. Prueba a vociferar un “Morir follando” mientras corres desnudo, pasillo arriba, pasillo abajo, e intentas descifrar el brillo que brota de los ojos de los que te miran.
- Prueba a vestirte de piloto, hacerte con la megafonía y dedicarle a las azafatas un “Contigo me siento en una nube” o “Me gustaría que nos fuéramos al carajo, como en la peli Viven, para así poder comerte”.
- Éntrale directamente al morro a alguien. Un beso intenso y giratorio. Al separarte justifica tu actuación diciendo que es un truco que te sabes para reducir la presión de cabina en la cabeza.
- Cuando los afazatos de Ryanair intenten vender el Rasca y Gana, levántate como un resorte de tu asiento y grita: “¡Mi corazón! ¡El premio es mi corazón!”.
- Enamórala dándole clases de Geografía por la ventanilla. Cuando la tengas impresionada dile que ahora vas a enseñarle dónde está el Monte de Venus.
- Ponte a hablar por teléfono mientras fumas y, cuando te miren entre interesados y perplejos, les sueltas que tú tienes privilegios. Serás malo y poderoso, osease, follarás.











